El estrés agudo o crónico, da lugar a una sintomatología clínica y produce una serie de alteraciones metabólicas, orgánicas y funcionales en el organismo. El planteamiento terapéutico del estrés ha de abordar todas ellas. En una primera fase los síntomas más habituales son: inquietud, nerviosismo y ansiedad, puede haber también trastornos del sueño e irritabilidad.
Si la situación estresante se mantiene en el tiempo, la clínica evoluciona y aparece: cansancio, falta de motivación, "burn-out", alteraciones de la libido, sensación de impotencia, apatía, alteración de la concentración y de la memoria, tristeza, depresión y agotamiento psíquico.
En la imagen observamos la incidencia de diversas patologías que aumentan con el estrés.
Tratamiento de todas las consecuencias de la mayor necesidad de micronutrientes, haciendo aporte extra de vitaminas (A, B-12, B-6, C, E, D, folatos), oligoelementos (cromo, selenio, zinc, magnesio), fitonutrientes (carotenoides), y ácidos grasos esenciales (omega-3).
Tratamiento de la permeabilidad y intestinal y disbiosis.
Tratamiento de las alteraciones inmunitarias.
Tratamiento de los desórdenes nerviosos y emocionales.
Si te identificas con lo que hemos explicado, te podemos ayudar.




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